Todo sobre aceites

Aceite de lavanda

El aceite de lavanda proviene de un arbusto de hoja perenne, de nombre –Lavandula angustifolia- de hermosas flores perfumadas. Es originaria del norte de África y otras regiones montañosas del mediterráneo.  Hoy en día se cultiva en todo el sur de Europa, Australia, y Estados Unidos.

Su historia se remonta a hace más de 2500 años, donde fue utilizado por antiguas civilizaciones persas, griegas, y romanas para purificar y lavar la piel. También fue utilizada como un perfume, desinfectante, desodorante, entre otros beneficios relacionados a la curación.

El aceite de lavanda de calidad posee un olor ligeramente amaderado, con un color que puede variar entre amarillo pálido y amarillo verdoso, e incluso puede llegar a tornarse incoloro.

Composición del aceite de lavanda

Posee una estructura química bastante compleja, contando con más de 150 componentes activos. Entre los componentes principales se destacan los ésteres: moléculas aromáticas con propiedades estimulantes, calmantes, y antiespasmódicas.

Entre otros componentes destacan; el acetato de linalilo, linalol, alcanfor, y ternipen. Muchas de las propiedades antivirales, antiinflamatorias y antibacterianas provienen del cineol, limoneno, cis-ocimeno y el acetato de lavandulilo.

Cómo funciona

La eficacia del aceite de lavanda se da como resultado de la combinación de los efectos psicológicos con los efectos fisiológicos en el sistema límbico. Puede ser utilizado de forma tópica o en aromaterapia, inhalado en forma de vapor.

Puede ser aplicado de diversas formas, principalmente:

  • Por vía tópica: no es necesario diluir el aceite, a excepción de pieles muy sensibles. Su uso tópico se realiza mediante la aplicación de 2 a 4 gotas en el área.
  • De forma aromática: difusa, tres veces al día.

Su uso es únicamente externo; debe mantenerse alejado de los niños y evitarse enteramente, en caso de embarazo. Adicionalmente, se recomienda mantener alejado de las membranas mucosas y de los ojos.

Beneficios del aceite de lavanda

  • Sistema nervioso: las propiedades calmantes del aceite de lavanda lo hacen un excelente remedio para tratar los nervios y los problemas de ansiedad. Es utilizado para el tratamiento de la migraña, dolores de cabeza, estrés, depresión, entre otros.

El aroma refrescante del aceite aumenta la actividad mental; de esta forma calma la inquietud y mejora el agotamiento nervioso.  Tiene un impacto positivo en el sistema nervioso autónomo, siendo empleado para regular el ritmo cardíaco y en el tratamiento del insomnio.

  • Repelente para los insectos: el olor característico del aceite de lavanda repele a muchos tipos de mosquitos. Para disfrutar de estos beneficios se aplica directamente sobre la piel expuesta, e incluso sobre las picaduras ya existentes para disminuir la inflamación y reducir la irritación y la picazón.
  • Tratamiento del acné: puede considerarse uno de los aceites más beneficiosos para tratar múltiples condiciones de la piel, como el acné. Posee una acción inhibitoria de las bacterias responsables de la infección, regulando la excreción del sebo y asistiendo en la cicatrización del acné presente.
  • Trastornos respiratorios: es muy demandado a la hora de tratar múltiples condiciones respiratorias como la tos, la gripe, el asma, la congestión nasal, la amigdalitis, entre otras. Para esto, se administra mediante vapor o se aplica directamente en la zona (cuello, pecho o espalda).  Es agregado en muchas ocasiones a los inhaladores utilizados para la tos o los resfriados, acelerando el proceso de recuperación.

La actividad antibacteriana del aceite de lavanda supone una interesante opción para combatir infecciones que comprometan al tracto respiratorio y las vías aéreas.

  • Alivio del dolor: el aceite de lavanda es utilizado como un remedio eficaz para tratar muchos tipos de dolores musculares, articulares, esguinces, lumbago, dolor de espalda, entre otros.
  • Alivio de trastornos urinarios: tiene un efecto estimulante en la producción de orina, restablece el equilibrio hormonal e influye en el tratamiento de la cistitis o inflamación de vejiga o tracto urinario. Cualquier trastorno asociado al sistema urinario puede ser tratado con el aceite de lavanda.
  • Cuidado del cabello: se ha demostrado la incidencia de este aceite esencial en el cabello, especialmente para tratar condiciones como las liendres, piojos y sus huevos. También se han demostrado efectos positivos en el tratamiento de la alopecia.
  • Estímulo para la circulación: es utilizado con frecuencia para estimular la circulación de la sangre, teniendo un efecto significativo en la reducción de la presión arterial, y utilizado a menudo como tratamiento para la hipertensión. Es también recomendado para personas diabéticas, con el fin de reducir los efectos negativos de la baja circulación y de las complicaciones ocasionadas por esto.
  • Inmunidad: las propiedades antibacterianas y antivirales del aceite de lavanda son bien conocidas, proporcionando resistencia a una gran variedad de enfermedades. Entre ellas la fiebre tiroidea, tuberculosis y la difteria.
  • Digestión: los principales efectos beneficiosos en la digestión consisten en el estímulo en la producción de jugos gástricos, así como el aumento de la motilidad gastrointestinal. De esta forma, es un remedio efectivo para tratar la flatulencia, cólicos, diarrea y dolores de estómago.
  • Cuidado de la piel: los beneficios para la piel se le atribuyen a las propiedades antisépticas y antifúngicas del aceite. Es utilizado para tratar numerosas condiciones inflamatorias, en la reducción de las arrugas y signos del envejecimiento, en el tratamiento de la psoriasis, para acelerar el proceso de cicatrización y la curación de heridas, cortes y quemaduras.

Aporta una mayor hidratación a la piel, a la vez que activa el metabolismo de los tejidos, siendo esencial para la regeneración de la piel y para mantener un aspecto más joven y saludable.

¿Es seguro el aceite de lavanda?

Para disfrutar de todas las propiedades del aceite esencial de lavanda, es importante tener en cuenta ciertas pautas en su utilización.

El uso por vía tópica o mediante aromaterapia se considera seguro para la mayoría de los adultos, siendo restringido su uso en niños. La aplicación parar tratar heridas abiertas en la piel puede causar irritación, por lo que se recomienda la dilución en un aceite portador como el aceite de coco o de oliva.

Es importante tener cuidado al aplicar en áreas cercanas a los ojos y otras membranas mucosas. Se recomienda realizar una pequeña prueba antes de comenzar a utilizar el aceite para así descartar cualquier posible reacción alérgica.

Cómo comprar aceite de lavanda

Puedes recurrir a tiendas físicas especializadas o pedir por internet y recibirlo en casa. Elige siempre tiendas de confianza. Aquí algunos aceites recomendados:

Efectos secundarios

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran los dolores de cabeza, escalofríos, náuseas, o vomitos.  Algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas. Se advierte del uso en caso de mantener la toma de medicamentos con efectos sedantes, ya que pueden estimularse y causar una somnolencia extrema.


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